Dos cosas a la vez: el caño y lo que se mojó
Imaginá que una cañería general pierde detrás de un muro de la escalera común. El revestimiento se hincha y el piso del rellano queda con humedad. La cañería es de todos, porque es parte de la instalación general, y el muro y el piso también. Con la cobertura de daños por agua por rotura de cañería, ese daño suele entrar.
La regla es de dos llaves y las dos tienen que girar a la vez: lo que se dañó es una parte común del consorcio y la cañería que perdió también es del consorcio. Si falta una, esta cobertura no responde. Por eso no alcanza con mirar dónde apareció la mancha: importa de quién es el bien dañado y de quién es la cañería.
Qué queda afuera aunque la cañería sea del consorcio
Hay cosas que esta cobertura no toma. Una es el arreglo: el plomero, el tramo nuevo y la reparación de la cañería que se rompió. Otra es el agua que se perdió y la instalación que la contiene, como un tanque. La tercera es el interior de las unidades: un departamento o un local es una parte privada y, por esta cobertura, no entra.
El motivo es que esta cobertura no es de mantenimiento: indemniza lo que el agua dañó, no el origen del problema. Arreglar la instalación es mantenimiento del edificio, y lo que se dañó adentro de una unidad se mira aparte, con la póliza en la mano.
Cuando el agua cae en un departamento, no hay una respuesta general
Si una cañería común moja el interior de un departamento, la cobertura de daños por agua no alcanza esa parte privada. Pero eso no quiere decir que la póliza del consorcio nunca responda: puede intervenir otra cobertura, y para saberlo hay que separar qué se dañó (el edificio, las partes comunes, la unidad, el contenido de alguien) y qué trae la póliza.
Por eso, en esos casos, lo miramos con tu póliza en la mano, con sus límites, sus franquicias y sus exclusiones, antes de dar nada por hecho.