El seguro mira lo que mojó el agua, no el caño roto
Pensá en el flexible de la pileta de la cocina: se rompe de noche y pierde agua hasta la mañana. El piso de madera se hincha y aparece humedad en el zócalo y en la pared de al lado. Si tu póliza asegura la casa y tiene la cobertura de daños por agua por rotura de cañerías, el daño del piso y de la pared suele entrar. Cambiar el flexible, no.
La razón es que esta cobertura no es un seguro de mantenimiento. Está para indemnizar el daño que dejó el escape, no para pagar el origen del problema. Por eso quedan afuera arreglar o cambiar la cañería, la mano de obra y las tareas para llegar a ella, como romper pisos, paredes, cerámicos o revoques.
Qué instalaciones cuentan y dónde tienen que estar
La cobertura nombra los tanques, las cañerías, las conexiones, las válvulas, las bombas, los sanitarios, los desagües y las instalaciones de calefacción o refrigeración. No hace falta que el caño se rompa: también cuentan los derrames y las obstrucciones, como un sanitario o un desagüe de la casa que se tapa y rebalsa. Si lo que entró fue lluvia por un desagüe pluvial tapado, no hay una regla general: lo vemos con tu póliza.
Hay una condición que se repite: la instalación tiene que estar dentro de la vivienda asegurada. Lo que está afuera de tu casa, o en otra unidad, es otra conversación y no tiene una respuesta general: se mira con tu póliza.
Lo primero es mostrar de dónde salió el agua
En cualquier reclamo, lo primero es poder mostrar de dónde salió probablemente el agua y que esa pérdida es la que causó los daños. Por eso sirven las fotos del lugar de donde salió el agua y, si ya vino el plomero, su informe: aunque el arreglo del caño no se cubre, ayuda a mostrar de dónde vino el agua.
Cuando hay una rotura clara, eso es más simple de mostrar. Cuando la humedad aparece de a poco y nadie encuentra el origen, o hay dudas sobre qué instalación perdió, el análisis se complica. Ahí conviene que lo miremos con tu póliza antes de dar nada por hecho.