Primero lo de todos, después lo de cada uno
Pensá en un edificio donde el incendio arranca en la cocina del 3°B y sube por la escalera: quema el palier, parte del techo y el interior del 3°B y del 4°B. El seguro de Edificio tiene una sola suma asegurada, un tope para todo el edificio. Con la cláusula de propiedad horizontal, esa suma se usa en un orden fijo: primero las partes comunes, que son de todos (la estructura, el techo, las escaleras, el hall, según el reglamento).
Recién cuando las partes comunes quedaron cubiertas, y sólo si todavía sobra suma asegurada, lo que queda se reparte entre los departamentos. Es una regla de orden escrita en la póliza: no depende de quién reclama primero ni de quién tuvo más daño. Si las partes comunes valen igual o más que toda la suma, los departamentos no reciben nada de ese seguro.
Qué le toca a cada departamento si sobra
Lo que sobra no se divide en partes iguales: se reparte según el porcentaje que cada unidad tiene en el consorcio. Un departamento que es el 10% del edificio recibe el 10% del excedente. Esa porción hace de suma asegurada de tu unidad, porque lo propio de cada departamento no tiene una suma asegurada propia.
Y ahí viene la segunda cuenta: si esa porción no alcanza para lo que costaría reconstruir tu unidad, se paga en proporción. Si te tocó lo suficiente para cubrir la mitad del valor de tu departamento, el seguro reconoce la mitad del daño, no el daño completo. Por eso conviene no darlo por hecho: el seguro del consorcio protege primero lo de todos, y lo de cada departamento recibe sólo una parte de lo que sobra.
Lo que la cláusula no reparte
La cláusula ordena la suma asegurada de Edificio. Los muebles y equipos del consorcio no entran en ese reparto: se analizan aparte, con su propia suma de Contenido, si el consorcio la contrató. Tampoco está definido de forma general cómo entran las terrazas o balcones comunes de uso exclusivo, ni cómo se reparte la suma ante otros riesgos como granizo, viento fuerte o agua: eso lo vemos con tu póliza.
Por qué importa que la suma esté al día
Todo el reparto depende de dos números: la suma asegurada de Edificio y el valor a riesgo, que es cuánto costaría reconstruir el edificio el día del incendio. Si la suma se quedó corta frente a lo que valen las partes comunes, se pagan en proporción y a los departamentos no les llega nada. Por eso conviene revisar cada tanto que la suma acompañe el costo de reconstruir.