Qué es el descuento por antigüedad
Cuando algo asegurado se daña, la compañía puede pagarlo de dos maneras. A valor a nuevo, que es lo que cuesta reponerlo nuevo hoy. O por lo que valía el bien con los años que tenía, y ahí se descuenta el desgaste por la antigüedad, el uso y el estado de conservación. A eso se le dice depreciación.
La idea es que el seguro te deje donde estabas antes del siniestro, no mejor. Un sillón de ocho años que se quema y se paga por su valor real no se repone como si fuera nuevo. Pagado a valor a nuevo, sí.
De qué depende cuánto te descuentan
No hay un porcentaje único para todos los casos. Se mira la antigüedad, el estado de conservación, el uso, el tipo de bien y la vida útil razonable, y no una apreciación al ojo. Si tu póliza trae una escala propia para ese bien, esa escala manda sobre cualquier criterio general.
Los papeles ayudan. Un juego de living comprado hace seis meses, con la factura a mano, muestra que casi no tiene uso, y el descuento puede bajar o no aplicarse. Sin factura ni otro papel que lo muestre, se parte del criterio estándar para ese tipo de bien. Por eso conviene guardar facturas, inventarios, fotos de antes y garantías.
La mercadería y los edificios van aparte
En un negocio, a la mercadería dañada por un riesgo cubierto no se le descuenta antigüedad. Se toma lo que te costó: el costo de producción si la fabricás, el valor de compra si la vendés, según lo que figure en tu contabilidad. Si tenés una campera en la vidriera a un precio y la compraste a otro menor, la referencia es lo que pagaste, no la etiqueta ni la ganancia que esperabas.
En edificios y maquinarias, en cambio, se suele usar una tabla técnica de valuación que mira la antigüedad, el estado y la vida útil que le queda al bien. Cuánto resulta en tu caso lo vemos con tu póliza.
Otra cuenta que también achica el cobro
El descuento por uso no es lo único que puede hacer que cobres menos de lo que esperabas. Si la suma asegurada quedó corta frente a lo que hoy cuesta reponer lo que tenés, según cómo esté contratada la cobertura también se puede pagar en proporción. Son dos cuentas distintas, la de la antigüedad y la de la suma asegurada, y las dos conviene revisarlas con tu póliza antes de que pase algo.