Dos cosas parecidas, dos tratos distintos
Una chimenea y un extractor eólico están los dos en el techo y los dos tienen que ver con sacar humo, gases o aire caliente. Para el seguro, no son lo mismo. La chimenea es una estructura vertical que evacua los gases y los humos de una estufa, una caldera o un fuego, y no tiene partes móviles. El extractor eólico es esa cúpula que gira con el viento y saca el aire caliente, los vapores y los olores de un galpón, un local o una cocina.
La diferencia que importa no es cómo funcionan: es cómo los trata la póliza.
Por qué el extractor es parte del edificio
El extractor se instala de forma permanente en el techo. Si lo sacás, queda un agujero en la cubierta, el techo pierde estanqueidad (empieza a entrar agua) y el edificio pierde parte de su función. Por eso el seguro lo trata como parte del edificio y no como un aparato más.
Y como parte del edificio, puede entrar por las coberturas del edificio que tengas contratadas (incendio, viento fuerte y granizo), siempre que no aplique una exclusión. Imaginá una panadería con tres extractores en el techo. Si un incendio de la cocina los daña y tiene el incendio contratado para el edificio, los extractores pueden entrar, con el deducible que corresponda. Si ese mismo mes un temporal los arranca y no tiene el viento fuerte contratado, ese daño queda afuera. Mismo local, mismos extractores, dos respuestas distintas: cada daño se mira con el riesgo que lo causó.
La chimenea: estar en el techo no alcanza
Que la chimenea esté arriba del techo no alcanza para que el seguro la trate como al extractor. La compañía suele ponerla entre los bienes que no se aseguran, y en ese caso no entra por incendio, ni por viento fuerte, ni por granizo, ni se puede pasar por la cobertura de edificio.
Cada póliza tiene su texto, y el caso más común, la chimenea de un hogar a leña, es justo el que conviene leer con la póliza en la mano. Por eso en esta página la chimenea va como depende: la miramos juntos con tu póliza antes de darte una respuesta.