Por qué el granizo y el aire no siempre van juntos
Un aire acondicionado, por cómo se instala, suele tener una parte afuera: la unidad exterior en el patio, en una pared o en un techo. Y la cobertura de granizo deja afuera, justamente, los bienes que están a la intemperie. Por eso tener granizo en la póliza no alcanza para que el aire quede cubierto.
Con la otra pieza pasa lo contrario. La cobertura de aparatos y equipos electrónicos no especificados alcanza a los equipos, pero no a los daños de la naturaleza, y el granizo es uno. Cada cobertura, sola, deja un hueco justo donde cae el aire.
Qué hace que el granizo al aire se pueda analizar
La compañía mira dos caminos. Uno es tener la cobertura de granizo y, además, la de aparatos y equipos electrónicos no especificados. El otro es tener el aire asegurado por separado, como objeto diverso o con un seguro técnico, que son coberturas de todo riesgo. En los dos, si el caso entra, el daño se liquida por esa cobertura, con su deducible y su límite.
Ahora, que el camino exista no quiere decir que tu plan lo recorra. Cada plan de hogar o de comercio escribe esas coberturas a su manera, y qué riesgos nombra la de aparatos puede cambiar el resultado. Por eso, antes de darlo por hecho, lo vemos con tu póliza.
Un ejemplo para ubicarte
Imaginá una tormenta de granizo que abolla las aletas y la carcasa de la unidad exterior del aire, instalada en la pared del patio. Si tu póliza tiene granizo contratado pero nada más para los equipos, esa unidad queda afuera. Si además tiene aparatos y equipos electrónicos no especificados, o el aire está asegurado aparte, se abre el análisis, siempre que el daño sea compatible con granizo y no una falla que ya venía.
Aunque entre, no siempre es a nuevo
Que el granizo esté dentro de la cobertura no significa que reponen el equipo nuevo y sin descuentos. Pueden pesar el deducible, el límite de la cobertura, la depreciación por antigüedad, la modalidad de valor de la póliza y, si el equipo ya venía fallando, el desgaste y el estado previo.