Tener un contrato no cierra la puerta
Mucha gente piensa que si firmó algo con quien le reclama, el seguro de responsabilidad civil (RC) ya no sirve. No es así: un contrato, un ticket o un acuerdo de palabra no dejan el reclamo afuera por sí solos. Lo que mira la compañía es qué originó el daño y qué obligación se incumplió.
La exclusión de RC contractual, cuando tu póliza la trae, apunta a algo más acotado: que el seguro no se convierta en un seguro de cumplimiento de contratos. Es decir, que no pague porque el negocio no salió como se prometió ni absorba multas o penalidades pactadas.
Lo prometido y la seguridad son dos cosas distintas
Pensalo con un gimnasio. Si cierra una sede y los socios reclaman la plata del plan anual que pagaron, lo que se incumplió es lo principal que se prometió: el servicio. Ese reclamo es el que suele dejar afuera la exclusión. Si en cambio un socio se lesiona porque una máquina estaba floja, el contrato es sólo el contexto: lo que falló fue la seguridad del lugar.
En ese segundo caso la exclusión por contrato no corre, porque el daño nace de un deber de seguridad que acompaña a la prestación y no de no haber cumplido lo principal.
Que esta exclusión no juegue no es cobertura
Acá está la confusión más común. Si la exclusión por contrato no corre, el reclamo no queda cubierto automáticamente: se sigue mirando todo lo demás. Tiene que haber responsabilidad tuya en el hecho, la actividad tiene que estar declarada en la póliza y no tiene que jugar ninguna otra exclusión, porque cada una funciona por su cuenta: RC profesional, uso de vehículos a motor, RC productos, contaminación, daños a quienes participan de actividades recreativas o deportivas o actividades expresamente excluidas.
Por eso el mismo reclamo puede tener respuestas distintas según lo que diga cada póliza.
Cómo lo miramos nosotros
Cuando nos llega un reclamo de un cliente, empezamos por una pregunta simple: te reclaman lo que prometiste o un daño que sufrieron. Después leemos con vos la exclusión tal como figura en tu póliza y las demás. Hay situaciones sin una respuesta general, como un trabajo mal hecho que rompe algo de la casa del cliente: ahí no te adelantamos nada hasta ver el texto.